Sí, somos frikis!

Sábado 20H, una “cerve” con mi amigo Martín para ver decidir donde vamos a cenar. Siempre lo hacemos compartiendo una o dos cervezas y poniéndonos al día desde que no nos vemos (normalmente 2-3 semanas). Es rutinilla agradable de amigos, que esté sábado se rompe un poco…

Sí, son las 20H, el bar de siempre, normalmente con la barra vacía a esa hora, está lleno, las mesas colocadas en filas como una clase magistral, porque al frente está la enorme pantalla de plasma, y donde predomina el verde. Fondo verde del césped.

¿Que sucede? pues que a las 20:30 es el derby y ya están calentando. ¿Calientan los jugadores? noooo, calientan los clientes del bar. Ya están hablando a muchos decibelios de intensidad, acelerados y calentitos y calentitas.

Justo delante de la pantalla, en el extremos final de la barra dos taburetes vacíos. Allá vamos, ante la mirada de todos, del tipo, “son los últimos en llegar y se van a poner ahí”. Nos dirigimos a ese sitio, pedimos dos cervezas hermosas, espumosas, húmedas, en sendas jarras y nos sentamos a charlar. Cara a cara, sin mirar la pantalla.

En ese momento veo que las chicas sentadas a nuestro lado, nos miran con cara de tensión. Aún no sé si se sienten invadidas, piensan que hemos sido unos listos o les gustaron nuestros andares (descarto lo último).

A las 20:15 el ruido es infernal, no puedo contarle casi a Martín mi semana ni escuchar la suya. Decidimos cenar Mexicano, pedimos la cuenta y a las 20:25, cuando todos se concentran frente a la pantalla, algunos en pose de rezo (y no ha empezado), otros dando saltos en la silla, nosotros desfilamos fuera, dejando los dos mejores sitios para ver el partido justo cuando va a comenzar.

Las miradas son de : “¿Estos dos frikis son bobos o que?”

Feliz noche cenando y charlando con mi amigo. Planificando nuestras futuras salidas a la montaña o a correr. Los frikis somos nosotros

Orgamimismo

Dícese del fenómeno que produce estar encantado consigo mismo, o sea, encantado de conocerse.

“Dremía!” cada día veo más y más expertos, coachs, profesores, emprendedores, dinamizadores,… en la red, y fuera de la red. No está mal que el mundo se sofistique tanto, y haya muchos expertos. Antes si eras “Experto” era porque lo decían los demás, y no uno mismo. Hasta yo era guapo si lo decía mi madre, a mi ni se me ocurría, obviamente 😉 (a mi madre tampoco)

¿Cuál es la motivación que nos lleva a muchos a exponernos como “expertos”? Creer que es una forma de desarrollarnos profesionalmente, ganar un status, y ganar dinero.

De esta guisa, tenemos expertos en cosas como sacarle punta un lápiz, atarse los cordones de las zapatillas o decirnos que una web debe ser “responsive”. Es fenomenal, ya no tenemos que tomar estas decisiones a la ligera, antes llamaba a un amigo para preguntarle si montábamos un Windows XP o un Windows 10, y ahora tengo respuestas para todo, dentro y fuera de Google, es como Siri o Cortana disponible todo el día. Por cierto, a mi amigo, al del Windows, no le pagaban nunca por su consejo.

Pienso, que buscamos reconocimiento a priori, y hacemos un master con 25 años que antes se hacía con 35. Queremos ser antes de existir y queremos experimentar antes de vivir.

¿No deberíamos dejar que el tiempo pase aprendiendo, disfrutando y experimentando? Y que luego otros digan en qué somos expertos. No seremos expertos en nada por muchos masters y cursos que hagamos, la palabra experto proviene de experiencia.

Siempre que recibo una invitación a la charla de un “experto”, busco en internet y redes sociales la “experiencia” del “experto”, y valoro mi interés por ir. Muchas sorpresas.

Contablemente: cada minuto que inviertes en escuchar a un “experto” lo imputas al pasivo de tus inversiones, y el aprendizaje de la experiencia, a tu activo. Cuando el pasivo supera al activo, entramos en pérdidas.

Vamos, que “La vida es eso que pasa mientras tu estas en eventos” ;-P

Here Blogging Again!!

Hace justo una semana me invitaron a participar en una charla sobre blogging en Protocol Bloggers Point centrada en la experiencias y los aprendizajes de sus participantes.

La verdad es que hacía tiempo que tenía abandonado mi blog, un tanto fruto de mi poca perseverancia, y un 2015 muy complicado. La energía en este evento fue tan buena que me animó a volver a escribir e intentar contar cosas “a quien pueda interesar” y si no, disfrutar del mero hecho de hacerlo.

Fue impresionante ir a un evento (foro, concentración,…) donde no había egos, los participantes (así los llamo porque todos hablaban y no era un evento “de escuchar”) compartían sus experiencias desde la mayor humildad, sus frustraciones, sus experiencias, sus pequeñas recompensas y sobre todo el disfrute de escribir. Sin querer parecer que saben mucho, solo siendo naturales, como sus blogs.

Son bloggers de raza, no buscan venderse, solo compartir experiencias tras su firma, y un poco de reconocimiento y afecto de los lectores. Son perseverantes, le ponen mucho cariño y profesionalidad. Y la mayoría lo comparten con el trabajo que les ayuda a vivir y su vida familiar. Disfrutan solo escribiendo

¿Estamos antes una especie rara? creo que no, lo sano no es raro, lo sano es bello, son líneas de blog contadas con cariño, trabajo, cadencia y autoexigencia. Vamos a ver si aprendo (aprendemos) un poco

Gracias Chicas!!! (y algún chico ;-))

El resumen de “tu libro” no es un TED Talk

¿Cual es el retorno que obtenemos de las cientos de charlas, eventos actos y demás a los que acudimos? ¿Porque TED Talks tiene tanto éxito?

Prejuzgar es ir a una charla de un “experto” viendo antes en su perfil de LinkedIn: “que ha hecho por el mundo” 😉

Creer, es eso, creérselo. Invertir tiempo y dinero en escuchar a gente que han leído un libro y nos quieren contar la historia sin darnos el libro (está en wikipedia, no os agobiéis)

TED Talks muestra como se aprende de las experiencias, vivencias y el residuo de madurez que deja en las personas y organizaciones. En primera persona. Sin experiencia no hay pasión y sin pasión solo es Wikipedia

Prejuzga por dios, prejuzga